Venturelli y la dialéctica de la condición humana (extracto)

He visto, soy testigo de una sociedad que muere y de otra que nace. Conozco, pues, en parte, los materiales con que trabajo y no soy imparcial. Mi pintura parte de esta parcialidad, es decir de una experiencia personal en un tiempo y en una sociedad. Experiencia hecha conciencia, posición política. Mi pintura solo aspira a poder expresar, en parte, esa realidad y los deberes que ella nos señala para la acción” ( José Venturelli, 1978)

Venturelli es un influyente exponente del muralismo, y grabado nacional. Con gran fuerza interpretativa va construyendo un sistema icónico  que trasciende el ser cultural de nuestra identidad nacional para deconstruir esta identidad local e instalar la problemática global de la condición humana. Asimismo, fue un relevante actor social, tanto como agente cultural como político en los movimientos revolucionarios que se desarrollaron en Oriente y Latinoamérica en los años 50’s y 60’s.

Venturelli entiende el arte como un medio de representación con una función crítica. No existe la diferenciación entre el arte y la vida, porque es en ella donde surgen las confluencias culturales y políticas que proporcionan al artista las formas de interpretación de su realidad histórica.
Es por ello, sus temáticas abordan las problemáticas de la condición universal del ser humano en los proceso socio históricos contemporáneos.

Bien lo señala Ana G. Simon (1980): José Venturelli es en primer lugar el contemporáneo de este gigantesco proceso dialectico exigido por la sociedad actual. Es el gesto de un verdadero artista el de elevar al centro de su obra el problema de la condición humana(p.18).

José Venturelli desarrolla un arte comprometido con la realidad. Sin embargo
 esta construcción discursiva trasciende la mera militancia política, para enmarcarse en una recodificación simbólica autónoma donde se critica a los sistemas sociales, visibilizando sus conflictos desde una dimensión política ecuménica y desde esa perspectiva universal manifiesta la condición del individuo frente a la desigualdad, precariedad, lucha, esperanza, vida y muerte en una sociedad injusta.

José Venturelli constituye  un patrimonio nacional que debe ser rescatado y revalorizado desde su lenguaje plástico como construcción identitaria local y universal; situando al individuo como motor de transformación en correspondencia a la naturaleza como figura de representación de las fuerzas de transmutación de nuestra sociedad. A su vez, emplazar su gestión como agente no estatal en la creación de los cimientos de relaciones bilaterales y promotor de las ideologías revolucionarias del siglo pasado.